diarioasisomos.com.ar / asisomos.tk (viernes 3 de junio de 2011) Por: Maria Alba Navarro: Defensora Adjunta de los Derechos de niñas, niños y adolescentes de la provincia de Córdoba-Coordinadora del Observatorio de Violencia hacia los niños/as- Magíster en Familia: Salud, Derechos y Educación- Abogada, Mediadora, Especialista en Violencia Familiar—Articulo escrito para “Enfoque Estadista”…
Los niños, niñas y adolescentes han sufrido durante siglos la violencia sin ser vistos ni oídos. La violencia hacia ellos nunca es justificable ni aceptable, incluida la ejercida entre pares.
Según el Estudio mundial de la violencia contra niños, niñas y adolescentes de Naciones Unidas,[1] la violencia en Latinoamérica es una realidad que cotidianamente acaba con la vida de miles de ellos y que deja secuelas irreversibles. La Argentina es parte de este panorama doloroso.
La problemática de la violencia hacia la niñez es un fenómeno complejo y multicausal, una cuestión de salud pública y fundamentalmente de derechos humanos. Este enfoque de derechos humanos se sustenta en el reconocimiento de los niños y las niñas como actores sociales y sujetos de derechos, asumido por los Estados partes de la Convención Internacional sobre los Derechos del Niño (1989) (CDN) ratificada por la Argentina (1990)[2] y elevada a rango constitucional en 1994.
Este instrumento jurídico obliga a los Estados a adoptar todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra los malos tratos y otras formas de violencia (Art.19) y los compromete a velar para que la disciplina escolar se administre de modo compatible con la dignidad humana del niño. (Art.28 par. 2).
Nuestro país, después de quince años de debate, sancionó la ley basada en la Convención (CDN) de “Protección integral de derechos de niñas, niños y adolescentes” (26.061/05) que establece el derecho a la integridad física, sexual, psíquica y moral de los niños; (art.9) a no ser sometidos a trato violento, discriminatorio, vejatorio, humillante, e intimidatorio, entre otras formas de violencia. Asimismo expresa que ellos deben ser respetados en su dignidad, reputación y propia imagen (art.22).
En concordancia con las normas jurídicas de la citada, la Ley de Educación Nacional (Ley 26.206) consagra de manera específica el derecho de los/as alumnos/as a ser protegidos/as contra toda agresión física, psicológica o moral.- (art. 126 inc. d).
Las formas extremas de violencia contra los niños y niñas –como la trata, la explotación sexual, la mutilación genital femenina y otras- provocan una condena unánime. No ocurre lo mismo con formas menos extremas de violencia a las que son expuestos habitualmente los niños en el hogar, en las escuelas y otros ámbitos.
Si bien la percepción sobre la violencia ha cambiado en las últimas décadas,- muchos hechos que antes no se consideraban violentos, hoy si lo son-, sigue existiendo una aceptación social de muchas modalidades de violencia.
El castigo físico (educar con golpes), el acoso escolar y otras practicas tradicionales violentas son percibidas como normales, máxime sino provocan lesiones físicas.
En Argentina la violencia en la escuela[3] y en particular la ocurrida entre alumnos, comienza a formar parte de la agenda política educativa a partir del año 2000, a raíz de graves episodios de violencia entre compañeros que terminaron con la trágica muerte de un adolescente. Desde aquel momento se han realizado estudios investigaciones, programas de intervención relacionados con el mejoramiento de la convivencia escolar.- No obstante, los mismos resultan insuficientes subsistiendo los vacíos de conocimiento.
Con el fin de aportar a quienes diseñan políticas educativas, de prevención de violencia y protección de derechos de la niñez y adolescencia, se realizó un Estudio (2010) en establecimientos públicos y privados de educación secundaria de la ciudad de Córdoba buscando determinar la magnitud del fenómeno del “maltrato entre iguales escolares”.
El relevamiento se realizó desde la mirada de los alumnos/as, quienes pueden estar implicados en las conductas de maltrato desde distintas posiciones, como: Victima, Agresor/ra o Testigo.
Se Distinguieron trece manifestaciones de maltrato (o subtipos) y se reagruparon en seis grandes categorías: A- Exclusión social: a) ignorar (exclusión por omisión), b) no permitir participar (exclusión activa).B - Agresiones verbales: a) apodos que ofenden o ridiculizan; b) insultar; c) hablar mal de él o de ella. C - Agresión física indirecta (a través de las propiedades que pertenecen a las víctimas): a) esconder cosas, b) romper cosas, y c) robar cosas.- D - Agresión física directa: pegar-E - Amenazas/chantajes: a) amenazar para meter o infundir miedo, b) obligar con amenazas, y c) amenazar con armas.-F - Acoso sexual: acosar sexualmente.
La aparición de las tecnologías de la información y comunicación (TICs) y su uso no-responsable dieron origen a nuevas modalidades de violencia entre pares, razón por la cual se lo incorporó al Estudio.
Distinguiendo las siguientes conductas: a) Envío o recepción de mensajes ofensivos (por mail o SMS); b) Amenazas (por mail o mensajes de textos-SMS);c) Hacer falsas afirmaciones sobre un compañero /a en un lugar on-line (blog/face/book,etc); d) Enviar o colgar textos o imagen (foto) que dañan la reputación de un compañero/ ra y e) otras situaciones.
El Estudio arrojo algunos de los siguientes resultados:.- Todos los tipos de maltrato analizados tienen lugar en todos los centros educativos incluidos en la muestra, si bien cada uno de ellos con un nivel de incidencia distinto.
1.-La percepción de la ocurrencia del maltrato según las VICTIMAS.-
Del total de entrevistados, un 21.0 % declararon NO haber recibido “nunca” ningún tipo de maltrato en los últimos 12 meses de clases. En sentido inverso, un 79% de los entrevistados SI fueron víctimas de algún episodio de maltrato.
- En relación a las 6 principales categorías de maltrato, el tipo de maltrato que se ha dado con mayor frecuencia es, la agresión verbal (47%); le siguen con menores frecuencias la agresión física indirecta (24,6 %) y la exclusión social (17.8 indirecta %), y menor frecuencia la agresión física (directa 5%)las amenazas y chantajes (4,5.%), y finalmente, el acoso sexual.(1.2%).
2. Ocurrencia del maltrato según los AGRESORES/AS
Del total de entrevistados un 20 % manifestó NO haber ejercido nunca ningún tipo de maltrato en los últimos 12 meses de clases. Se puede apreciar como alta la incidencia de quienes declaran haber ejercido algún tipo de maltrato sobre sus compañeros y/o compañeras, ya que representan el 80 % del total.
Los valores de la variable “tipos de maltrato”, se ordenan según la magnitud de los porcentajes obtenidos del siguiente modo: “agresión verbal” (50.5 %), “exclusión social” (27.3 %), “agresión física indirecta” (11.4 %), “agresión física directa” (5.8 %), “amenazas y chantajes” (4.2 %), y “acoso sexual” (0.8 %).
3 - La percepción de la ocurrencia del maltrato según las respuestas de los TESTIGOS.
Del total de entrevistados solo un 2.7 % manifestaron NO haber observado ningún tipo de maltrato entre compañeros de forma continua en los ultimo 12 meses de clase. En sentido inverso un 97,3% contestó que SI fue testigo.
Maltrato a través de las tecnologías de la información y la comunicación (tics)
El estudio se realizó desde las perspectivas de las víctimas y agresores sobre aquellos estudiantes que manifestaron tener un uso habitual y simultáneo de la telefonía celular y de Internet
Percepción de la ocurrencia según la Victima : La mitad de los encuestados, es decir un 50,3% declaró no haber sido victima nunca de maltrato a través de la TICs. Por lo contrario, casi la mitad declaró haber sido victima de esa forma de maltrato.
Las conductas más frecuentes de las que fueron víctimas los entrevistados, fueron: “hacer falsas afirmaciones sobre mi persona en un lugar on-line (blog/Facebook)” y “recibir mensajes ofensivos por mail (*) o SMS. (24,42%).
Las respuestas menos frecuentes fueron: “ser Amenazado/a por mail o SMS (18.5 % de las respuestas) y “enviar o colgar textos o imagen (foto) que dañan mi reputación”, que alcanza al 13. 2 % de las respuestas.
Percepción de la ocurrencia según los agresores/as:
De total de estudiantes que manifestaron hacer uso habitual de telefonía celular e Internet, un 64 % declararon NO haber agredido nunca a través de las TICs. Es decir que un 36% reconoce haber agredido a otro /a por este medio.-
El maltrato a través de las TICs según las respuestas de los testigos:
Un 34 % de los alumnos manifestaron que nunca fueron testigo de maltrato a través de las TICs. Y un 66% que si lo fue.
Los que fueron testigos de algún episodio de maltrato, la conducta observada fue “hacer falsas afirmaciones sobre un compañero/a en un lugar on-line (blog/Facebook)”, donde se ubica el 24.1 % de las respuestas. Las restantes respuestas se ordenan en forma decreciente del siguiente modo: a) presenciar la “recepción de mensajes ofensivos por mail o SMS, (20.2 %), b) “otras situaciones” (19.7 %), c) presenciar la acción de “enviar o colgar textos o imagen (foto) que dañan la reputación de un compañero/a” (18.7 %) y d) “ser Amenazado/a por mail o SMS (17.3 %).
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